- ORE ANTES DE COMENZAR
Antes de cada lectura, ore para que su corazón sea purificado y limpiado de todo pecado (Heb.10.22). Luego pida al Espíritu Santo que ilumine su entendimiento (Juan 16.13). El inspiró las Escrituras; sólo El puede explicar su significado. Las palabras que dijo David son muy apropiadas "Abre mis ojos y mirare las maravillas de tu ley" (Salmos 119.18).
- HAGA PREGUNTAS
Lea despacio y de manera reflexiva, haciendo preguntas tales como: ¿Provee el contexto luz sobre este versículo? ¿Qué otras partes de las Escrituras se refieren a este asunto? ¿Qué fundamentos importantes se pueden aprender de estos versículos? ¿Cómo puedo aplicar a mi vida estas verdades?
- TENGA UNA LIBRETA
Anote los pensamientos más vivificantes o inquisitivo que Dios le provea. Apunte las preguntas que no ha contestado; encontrará las respuestas a medida que lea y estudie.
- MEDITE Y MEMORICE
De cada lectura del día, escoja un principio o versículo en el cual pueda meditar (Salmos 1.2, Josué 1.8). Frecuentemente, quizás una vez a la semana, seleccione un versículo para memorizar (Salmos 119.11).
- TERMINE CON UNA ORACION
Termine cada lectura con una oración. Dé gracias a Dios por Su Palabra y Su ayuda en el estudio de la misma. Pida Su Gracia para ser un hacedor de lo que ha aprendido (Santiago 1.22).
- NO SE RINDA
Si usted falla en su empeño y se atrasa, no se desanime. El establecer buenos hábitos lleva tiempo y esfuerzo. Renueve su decisión y reanude su programa. Recuerde el proverbio que dice: “Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse” (Proverbios 24.16).
Pastor Ted Christman
