La Palabra de Dios debe ser el fundamento de la vida del discípulo. Escuchar sermones y asistir a estudios de la Biblia en grupo son cosas provechosas, pero seguimos teniendo la necesidad de aprender a estudiar la Biblia solos. Es como dice el viejo adagio: "Si me das un pez, comeré hoy. Si me enseñas a pescar, comeré toda la vida." Son numerosos los recursos disponibles para ayudarnos a enriquecer nuestro estudio bíblico personal.En 2 Timoteo 2:15 dice: Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. Pablo exhorta a Timoteo a trabajar duro en el estudio de las Escrituras y a manejarlas de una manera correcta. Hace falta esfuerzo para estudiar adecuadamente las Escrituras. En algunos pasajes, los tesoros se hallan en la misma superficie, pero en otro se necesita un esfuerzo de concentración para excavar las riquezas que contienen.
Cada vez que usted estudie la Biblia, necesitará responder a tres preguntas:
- ¿Qué dice el pasaje?
- ¿Qué significa el pasaje?
- ¿Qué quiere Dios que haga yo con respecto a lo leído?
La primera pregunta coloca el pasaje en su escenario. Tratamos de descubrir lo que significa para sus primeros destinatarios. La segunda explica lo que significa para cada creyente el mensaje de Dios que hay en el pasaje. La última comprende la aplicación, es decir, lo que Dios quiere que hagamos con respecto a la verdad que presenta el pasaje. El Espíritu Santo nos puede ayudar a aplicar los principios de las Escrituras a nuestras vidas.
Los cristianos no nos debemos dejar seducir de tal manera que aceptamos los valores y las practicas de este mundo. ¿Cómo lo podemos lograr? En el Salmo 119:9-16, el salmista se centra en este dilema. Los cristianos pueden vivir en pureza a base de una fiel obediencia a la Biblia, la Palabra de Dios (versos 9-10).
¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Con todo mi corazón te he buscado; No me dejes desviarme de tus mandamientos.
Para sobreponerse a la inmoralidad que tanto prevalece a su alrededor, usted va a tener que integrar las Escrituras en su corazón y en su vida. El poder de la Palabra de Dios nos da vida sobre el pecado, si la escondemos en el corazón (verso 11; En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.
El salmista halla gran gozo y deleite al meditar en los testimonios de Dios (versos 12-16; Bendito tú, oh Jehová; Enséñame tus estatutos. Con mis labios he contado Todos los juicios de tu boca. Me he gozado en el camino de tus testimonios Más que de toda riqueza. En tus mandamientos meditaré; Consideraré tus caminos. Me regocijaré en tus estatutos; No me olvidaré de tus palabras.
Usted también se debe de acercar con tanta entrega a la Palabra de Dios, que esta lo pueda purificar y fortalecer para llevar una vida de pureza en medio de un mundo impuro.